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Tratado de
Libre Comercio de América del Norte

15 años
de daños bastan: el TLCAN debe ser renegociado
El 1º de
enero de 2009 marca el 15º aniversario de la aplicación
del Tratado de Libre Comercio (TLC), que integra las economías
de Canadá y México con la de los Estados Unidos. Para
las redes de la sociedad civil en los tres países signatarios,
este aniversario no es motivo de celebración.
En una declaración
conjunta titulada "El TLCAN debe ser renegociado" (disponible
en www.rmalc.org.mx), hemos propuesto que la renegociación
del TLCAN debe centrarse en 10 ámbitos cruciales: la agricultura,
la energía, la inversión extranjera, los servicios
financieros, el papel del Estado y los servicios públicos,
el empleo y los derechos laborales, la migración, el medio
ambiente, los derechos de propiedad intelectual, y los mecanismos
de solución de controversias.
El Presidente
electo de EE.UU. Barack Obama, ha dicho que "el TLCAN y su
potencial se sobrevendió al pueblo norteamericano".
Nos gustaría añadir que el TLCAN también fue
sobrevendido a los canadienses y a los mexicanos. Pensamos que el
TLC es un acuerdo fallido que los gobiernos impusieron bajo la presión
de las grandes corporaciones transnacionales, y que su renegociación
debe garantizar que cualquier futuro acuerdo beneficie a los trabajadores
y trabajadoras de los tres países.
Al llamar a
una renegociación del TLCAN, nuestras organizaciones optan
por un nuevo modelo de comercio en el que los gobiernos de los tres
países gobiernen para el pueblo, en lugar de obedecer la
última palabra de las grandes empresas. Los elementos más
lesivos del TLCAN deben ser eliminados –en particular, las
disposiciones sobre el Estado y los inversionistas que se integran
en el capítulo 11, y la cláusula de proporcionalidad
del Capítulo 6 que en la actualidad fuerza a Canadá
a enviar dos terceras partes de su petróleo hacia Estados
Unidos–.
Las
todopoderosas empresas
Bajo el actual
marco del TLCAN, sólo los directivos de las grandes empresas
tienen un acceso privilegiado a los principales funcionarios del
gobierno, mientras todos los demás sectores de la sociedad,
incluidos los miembros electos del Parlamento y el Congreso, están
excluidos.
Esta tendencia
se hizo evidente sobre todo en marzo de 2005 cuando los tres países
pusieron en marcha la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de
América del Norte (ASPAN, o TLC–plus). Un año
más tarde, fue creado el Consejo de Competitividad de América
del Norte (NACC, por sus siglas en inglés), formado exclusivamente
por los directivos de las más grandes empresas de América
del Norte. En ese momento, los ministros responsables de la ASPAN
dijeron sumisamente a los directivos empresariales: "Díganos
lo que tenemos que hacer y lo haremos".
Para cualquier
tipo de renegociación del TLCAN será decisivo garantizar
que todos los sectores de la sociedad puedan contribuir al debate
sobre el futuro de América del Norte y que sean escuchados
por los gobiernos.
El Capítulo 11 del TLCAN: Una carta que protege los
derechos de los inversionistas
Por primera
vez, bajo el TLC, los inversionistas extranjeros tienen el derecho
a impugnar las políticas o la legislación de los gobiernos
nacionales con el argumento de que estas políticas afectan
a su capacidad para obtener ganancias.
Con las disposiciones
del Capítulo 11 del TLCAN Inversionista / Estado los inversionistas
extranjeros pueden reclamar que no se les dio igualdad de trato.
Pueden cuestionar las medidas del gobierno de exigir el uso de productos
locales o las medidas que protejan la salud de la población
o el medio ambiente. La empresa privada puede demandar por daños
y perjuicios al gobierno ante tribunales extranjeros casi secretos,
poniendo en terribles dificultades las políticas públicas
y las estrategias de desarrollo nacional y regional.
El TLCAN
ha liberalizado los flujos de capital, bienes y servicios y criminalizado
el flujo de mano de obra.
La mano de obra,
la más valiosa exportación de México, es indispensable
para los países del TLCAN y está ausente de dicho
tratado,; en cambio, es criminalizada y usada contra los niveles
salariales de los trabajadores de la región. Renegociar el
mercado laboral y defender los derechos laborales y humanos de las
y los migrantes es una necesidad regional.
Canadá,
una colonia energética de los Estados Unidos
Otro aspecto
del TLCAN que debe revisarse, sobre todo en este período
de inestabilidad de los precios del petróleo, es la "cláusula
de proporcionalidad" ubicada en el Capítulo 6. Esta
cláusula impide que el pueblo canadiense ejerza su soberanía
sobre sus propios recursos energéticos mediante la garantía
a los Estados Unidos de exportar una mayor proporción de
la producción de petróleo de Canadá que la
que el propio Canadá tiene para sí mismo.
La crisis
económica requiere que se pongan en práctica un nuevo
modelo de desarrollo
La desregulación,
un objetivo venerado por los promotores del TLCAN, ha demostrado
ser un vil fracaso. De hecho, es una de las principales causas de
la actual crisis económica, como ha sido admitido por el
ex presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Alan
Greenspan. Lo que ahora necesitamos es restaurar la función
del Estado como protector del bien común, un papel socavado
en gran medida en las últimas dos décadas por la aplicación
ortodoxa del libre mercado.
El proyecto
en curso del gobierno mexicano de, una vez más, profundizar
unilateralmente la desregulación de un alto porcentaje de
las importaciones, no sólo vuelve a atentar contra las capacidades
productivas mexicanas, sino debilita su capacidad de renegociación
comercial, asícomo pone en evidencia la incoherencia entre
su retórica contra cíclica y su insistencia en las
viejas recetas fracasadas.
Un nuevo modelo
de comercio entre los tres países de América del Norte
debe fomentar las relaciones económicas basadas en los derechos
humanos, la justicia social y soberanía nacional, y estar
centrado en el desarrollo sostenible. Exigimos que los poderes ejecutivos
de los tres países escuchen a su pueblo y a sus representantes
debidamente elegidos. Estamos convencidos que otro mundo es posible:
un mundo en el que los derechos de los pueblos tengan prioridad
sobre las ganancias corporativas.
–––––––––––––––––––––––
Este comunicado de prensa es una iniciativa conjunta de las
cuatro redes multisectoriales: Red Quebequense sobre Integración
Continental (RQIC), Fronteras Comunes de Canadá, Red Mexicana
de Acción frente al Libre Comercio (RMALC) y la Alianza por
un Comercio Responsable (ART) de Estados Unidos, además del
Instituto Polaris.
Para
más información en México:
* Alejandro Villamar: 04455 1512 6388 / avillamarc@hotmail.com
* Marco A. Velázquez Navarrete: 04455 1683 0159 /secretario.rmalc@gmail.com
* Sergio Ramírez Zúñiga / Prensa RMALC: 53551177,
53564724 / serazu_2002@yahoo.com.mx
/ rmalc@laneta.apc.org
En Canadá:
*Red Quebequense sobre Integración Continental (RQIC) : Pierre-Y
Serinet, 514-276-1075, rqic@ciso.qc.ca
*Common Frontiers-Canada : Rick Arnold, 905-352-2430, comfront@web.ca
En Estados
Unidos:
*Alianza por un Comercio Responsable (ART) : Tom Loudon, 301-699-0024,
toml@quixote.org
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