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Las
trabajadoras y trabajadores mexicanos no se rinden ante el cierre
de Luz y Fuerza Centro
El pasado 10 de octubre,
el presidente de México, Felipe Calderón, decretó
arbitrariamente el cierre de la empresa estatal Luz y Fuerza Centro
(LyFC), tras haber ordenado el ingreso de la policía federal
a sus instalaciones, desalojando a los trabajadores que se encontraban
presentes.
El ejecutivo argumentó
que la decisión obedece al funcionamiento oneroso e ineficiente
de LyFC. Sin embargo, este cierre obedece a dos propósitos:
por un lado, como denunció Andrés Lopez Obrador, al
interés privatizador de algunos empresarios cercanos al gobierno,
que quieren proveer el servicio de luz a la ciudad; por otro lado,
constituye un intento de desarticular el Sindicato Mexicano de Electricistas
y dar un fuerte golpe a las organizaciones sociales del país.
El Sindicato Mexicano
de Electricistas (SME) es el sindicato industrial más antiguo
de México, fundado en 1914 ha participado en las distintas
luchas de las trabajadoras y trabajadores mexicanos y se ha solidarizado
con las demandas de las organizaciones sociales de Chiapas y Oaxaca.
Entre las victorias conseguidas, impulsó la nacionalización
de la industria eléctrica y ha frenado los intentos de privatizarla
desde los años 80. En consecuencia, su desmantelamiento sería
un golpe a la movilización social y a quienes defienden el
desarrollo y la soberanía nacional.
Pese a los intentos del
gobierno mexicano y del capital privado por desarticular el SME
y dar un golpe a uno de los eslabones claves de la lucha social
mexicana, la solidaridad y el apoyo de las organizaciones aztecas
se ha expresado a través de una gran marcha en la Ciudad
de México que contó con la participación de
más de 350 mil personas, que caminaron desde el Ángel
de la Independencia en la avenida Paseo de la Reforma hacia el Zócalo,
con gritos y cánticos contra el presidente Felipe Calderón,
cuya principal promesa de campaña fue la de ser el presidente
del empleo.
Durante la marcha, hubo
discursos y expresiones de solidaridad y unidad de las organizaciones
mexicanas frente a la política neoliberal, en defensa de
los derechos de las trabajadoras y trabajadores y de la soberanía
nacional. Ante las 350 mil personas reunidas en el Zócalo,
hablaron algunos diputados y representantes de los sindicatos de
Tranviarios, de la UNAM y el líder del SME.
Paralelamente, la Cámara
de Diputados de México decidió hoy comenzar a analizar
si pide a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN)
que establezca si es legal la disolución de la empresa Luz
y Fuerza del Centro.
La Alianza Social Continental
expresa su solidaridad con el SME y con el movimiento social mexicano,
que continúa luchando frente a los efectos de las políticas
neoliberales para nuestros pueblos, exige la derogación del
decreto de cierre de la LyFC e invita a las organizaciones sociales
del continente a apoyar las reivindicaciones de las trabajadoras
y trabajadores mexicanos.
Bogotá,
19 de octubre. Secretaría de la Alianza Social Continental
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