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FORO DE ANÁLISIS PARA UN ACUERDO DE ACCIÓN SOBRE LA ALIANZA PARA LA SEGURIDAD Y LA PROSPERIDAD DE AMÉRICA DEL NORTE (ASPAN)

Redes y organizaciones sociales, académicos, legisladores y diversas personalidades, reunidos para analizar la ASPAN (Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte) –acordada y puesta en práctica inconstitucionalmente desde marzo de 2005 por los presidentes de Estados Unidos y México, y el primer ministro de Canadá–, hemos consensuado llamar al pueblo de México a luchar contra esta nueva embestida neoliberal y a apoyar la siguiente

DECLARACIÓN

La ASPAN tiene un muy peligroso significado histórico: profundiza el neoliberalismo en México usando el TLCAN como un TLC-plus para privatizar la política y transnacionalizar la seguridad interna a favor de los intereses de los poderosos de los tres países.
Este TLC-plus es un golpe de Estado técnico ya que los poderes ejecutivos de los tres países están haciendo a un lado a los congresos y creando instancias privadas transnacionales que consensan políticas y planes, es decir, se pretende privatizar la política interna a favor de los intereses de los poderosos de los tres países.
No les ha bastado el grado de privatización de las empresas, con la ASPAN van por el resto de nuestros recursos y, para evitar o controlar la movilización social, pretenden perfeccionar los sistemas de espionaje e inteligencia, capacitar y equipar a los ejércitos y policías bajo la dirección del complejo militar estadounidense. En otras palabras, los grandes empresarios ejercen el poder directamente con la ayuda de un control militar y policiaco.
El pueblo mexicano aspira a una seguridad y a una prosperidad basadas en empleos suficientes y bien pagados y no en el libre comercio que lo ha llevado a la ruina y a la criminalización del movimiento social; y aún tiene esperanza de que su Constitución Política deje de ser letra muerta para que la soberanía de esta nación efectivamente recaiga en él.

Energía y soberanía

La Seguridad e Integración Energética de la ASPAN es la pretensión de privatizar y controlar las instalaciones de explotación, conducción y refinamiento de hidrocarburos, así como de generación y distribución de energía eléctrica.
Las corporaciones transnacionales quieren el control estratégico y eficiente de los recursos energéticos y sus instalaciones mediante su privatización y monitoreo a través de tecnologías virtuales y satelitales desarrolladas y operadas principalmente por firmas estadounidenses.
Los trabajadores de la energía y de telecomunicaciones defenderemos la no privatización de ninguna empresa que tenga recursos vitales incluso para la seguridad nacional de México, como PEMEX y el sector eléctrico porque es falso que la privatización contribuya a reducir costos y precios y porque es también una falacia que se promueva la competitividad a costa de los derechos de los trabajadores y de comprometer nuestra soberanía.

Derechos humanos, migración y empleos

Las medidas de seguridad de la ASPAN sobre el flujo transfronterizo de personas, presentadas falsamente en pos de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, pretenden criminalizar la natural y creciente demanda de trabajo mejor remunerado que las políticas económicas neoliberales y el TLCAN no han producido en México y en muchos otros países hermanos latinoamericanos.
La perversa política de la ASPAN detiene por medios policiaco militares a los trabajadores migrantes, y profundiza el desmantelamiento de la política industrial y rural además de la eliminación de las pequeñas y medianas empresas, la agricultura campesina e indígena y el empleo digno. De manera irresponsable, insiste en destruir los derechos y la legislación laboral, y profundiza la represión contra los trabajadores laborales que, buscando mejores condiciones de vida y trabajo, resisten la embestida patronal, entre ellos la lucha de las y los trabajadores de la maquila.
Bajo este mismo pretexto, el de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, con el Plan México (o la vergonzosa Iniciativa Mérida) se extiende la transnacionalización de la seguridad interna y se profundiza la criminalización de la lucha social, lo cual lleva consigo represión, encarcelamiento y desaparición forzada de quienes alzan la voz contra un poder ejecutivo mexicano sumiso que vende al mejor postor los recursos naturales y la soberanía popular.
Las profundas diferencias salariales y condiciones de trabajo y seguridad entre nuestros países requieren cambios en las políticas económicas, sociales y de derechos humanos que ni el TLCAN, ni mucho menos la ASPAN contienen. La ASPAN tampoco está diseñada para resolver la necesidad creada por el déficit de mano de obra que los mercados de trabajo de Estados Unidos y Canadá han padecido.
Nunca los muros ni las armas han detenido los intereses justos de los pueblos, ni resuelto estos problemas estructurales y de merma en el ejercicio pleno e integral de los derechos humanos.
La lucha creciente de los trabajadores de México, Canadá, Estados Unidos y de otros países así como de la ciudadanía en general no será detenida por medidas policiacas; la profundización del TLCAN no resolverá las causas estructurales de las protestas sociales. Por ello, denunciamos estos atentados a las leyes nacionales y convenios internacionales y exigimos la prioridad del respeto a la seguridad humana por encima de los intereses militares y policiacos transnacionalizados.

Soberanía Alimentaria

El derecho de los pueblos a definir su estrategia para producir, distribuir y tener acceso a los alimentos, respetando sus culturas y recursos naturales –entendido éste como Soberanía Alimentaria–, ha sido vulnerando por el TLCAN y tiene un mayor alcance con la ASPAN. Por esa razón de sobrevivencia, denunciamos los propósitos que hay detrás de los intereses trasnacionales y de las oligarquías locales.
La venenosa y múltiple finalidad transnacional de invadirnos con todo tipo de cultivos y productos transgénicos, destruyendo nuestra agro diversidad y soberanía alimentaria, y de apoderarse como botín del conocimiento indígena y de la rica biodiversidad del país, está en la ASPAN envuelta en falsos propósitos retóricos como el de la Iniciativa Biotecnológica de América del Norte (NABI, por sus siglas en inglés) y en la Iniciativa de Salud de los Pueblos Indígenas.
Ante la ilegal e ilegítima negativa de los gobiernos a la renegociación del capítulo agropecuario del TLCAN, aunado en especial al vergonzoso servilismo del gobierno mexicano de negarse a proteger y responder a la demanda de la campaña de “Sin Maíz, no hay País”, la movilización de las organizaciones campesinas e indígenas, acompañadas de la solidaridad activa de los consumidores nacionales y de los productores y consumidores de Estados Unidos y Canadá, se radicalizará y entrará a una etapa de persistentes acciones venideras frente al TLCAN y contra la ASPAN.
Por todo lo anterior y más, la ASPAN no representa la concepción de seguridad ni de prosperidad de la clase trabajadora, de la ciudadanía ni del pueblo en general. La ASPAN es un proyecto en marcha y una política que atenta contra la democracia y la soberanía popular.
La necesidad de ponerle un alto a estas políticas tiene una vía privilegiada: el compromiso y la acción de todos los ciudadanos y las organizaciones sociales.
Hacemos un llamado a todas las mexicanas y mexicanos a la construcción y realización de un plan de acción que obligue al gobierno a actuar con transparencia durante cualquier negociación, a poner fin a la celebración de compromisos anticonstitucionales que además se hacen al margen de la ciudadanía y de los legisladores y a detener las medidas de privatización de la riqueza energética, de la legislación laboral, de la biodiversidad y de la entrega de la soberanía alimentaria.
Exigimos un alto inmediato a la transnacionalización de la seguridad interior y la privatización de la política y su entrega a la cúpula empresarial del Consejo de Competitividad de América del Norte.

¡Alto al golpe de Estado de facto que entraña la ASPAN!

Ciudad de México, 7 de diciembre del 2007.
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Convocantes al Foro:

Organizaciones: Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC); Convención Nacional Democrática (CND); Unión Nacional de Trabajadores (UNT); Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC); Consejo Nacional de Organizaciones Campesinas (CONOC); El Barzón; Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA); Unión de Fuerza Indígena Campesina (UFIC); Sindicato de Trabajadores del Instituto de Capacitación Agropecuaria (STINCA); Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria; DECA Equipo Pueblo A.C.; Comité Nacional de Estudios de la Energía (CNEE); Oxfam; Red de Género y Economía (Redge); Marcha Mundial de las Mujeres (MMM); Asociación Latinoamericana de Pequeños y Medianos Empresarios (Alampyme); Centro de Derechos Humanos Tepeyac, Tehuantepec, Oaxaca; Bia’lii Asesoría e Investigación A.C.; Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los derechos para todas y todos”; Alianza Nacional Democrática de Trabajadores Petroleros A.C. (ANDTP); Coalición Sindical sección 24 del STPRM, Salamanca, Guanajuato; Centro de Reflexión y Acción Laboral (CEREAL); Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria (CIEPAC); Frente Democrático Campesino de Chihuahua (FDCCH); Sindicato Mexicano de Electricistas (SME); Trabajadores Democráticos de Occidente (TRADOC – antes Sindicato de Euskadi); Bertha Elena Luján Uranga, Secretaria del Trabajo del Gobierno Legítimo de México; Mario Di Constanzo, Secretario de la Hacienda Pública, Gobierno Legítimo. Diputados: Ramón Félix Pacheco Llanes, Secretario de la Comisión de Energía; José Antonio Almazán González, integrante de la Comisión de Energía; Marcos Matías Alonso, Presidente de la Comisión de Asuntos Indígenas; José Jacques y Medina, Secretario de la Comisión de Población, Fronteras y Asuntos Migratorios; Raymundo Cárdenas Hernández, Presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales; Cuauhtémoc Sandoval Ramírez, Secretario de la Comisión de Relaciones Exteriores; Carlos Ernesto Navarro López, Presidente de la Comisión de Desarrollo Rural; Othón Cuevas Córdoba, Secretario de la Comisión de Fomento Cooperativo y Economía Social.

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