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Declaración
del VII Encuentro Hemisférico de Lucha contra los TLCs y
por la Integración de los Pueblos
7 al
11 de abril de 2008, en La Habana, Cuba
A todos los movimientos
y organizaciones sociales y civiles de América:
Nuestro continente
vive una nueva etapa crucial de su historia, con agudas contradicciones
entre los progresos y la reafirmación de la soberanía
de varios países, y el aumento de las tendencias intervencionistas
y agresivas de Estados Unidos. Entre los avances en las luchas de
los movimientos sociales y la represión y criminalización
de la protesta social.
El ALCA representó
el intento de apuntalar y volver irreversible la política
neoliberal por medio de un tratado internacional, política
que se venía implementando en el continente desde la década
del 80. A dos años de su derrota se evidencia que su contenido
fundamental se sigue implementando en muchas partes del Continente,
a través de los Tratados de Libre Comercio y otras políticas
como las reformas internas, la privatización, la desregulación
estatal, la liberalización comercial, la financiarización,
la flexibilización laboral, la militarización, entre
otras. A escala mundial las multinacionales siguen promoviendo su
agenda y existe el grave peligro de que la OMC, en su cumbre ministerial,
profundice la liberalización económica mundial.
En muchos países
del continente se mantiene la imposición de este modelo basado
en el libre comercio exterior y en la inversión extranjera
con todas las garantías y beneficios, afectando el medio
ambiente, la soberanía alimentaria, el desarrollo propio
y las prioridades sociales y productivas de los países. En
particular, se expresa en la profundización de la extracción
de recursos naturales para la exportación, y en los agronegocios
-especialmente los agrocombustibles- los cuales han sido una importante
causa del aumento de los precios y de la escasez de alimentos en
el mundo y de la deforestación de la selva amazónica.
Otros mecanismos en los que se sustenta son la sobre explotación
de la mano de obra y la construcción de infraestructura dirigida
exclusivamente al comercio internacional.
De igual forma,
Estados Unidos pretende trasladar su crisis económica hacia
los demás países de América ocasionando múltiples
efectos negativos. En este contexto, la pobreza se profundiza, estimulando
procesos migratorios que son tratados por Estados Unidos y otros
países desarrollados como una amenaza a su seguridad nacional
y, por lo tanto, las y los migrantes son reprimidos como si fueran
terroristas.
Pero lo más
alarmante en estos momentos es que esta "lógica"
de neoliberalismo y libre comercio va acompañada ahora de
una creciente militarización, subordinada a las políticas
de seguridad de Estados Unidos, como está plasmado claramente
en la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América
del Norte - ASPAN. Con el pretexto del combate al terrorismo y el
narcotráfico se promueve el recorte de las garantías
ciudadanas, por medio de reformas a las leyes penales; se criminaliza
la protesta social y se da un nuevo impulso a instrumentos como
el Plan Colombia, ahora claramente conectados a la campaña
de la derecha internacional para provocar una situación de
conflicto en la región, que le permita a Estados Unidos y
sus aliados, las oligarquías privilegiadas de siempre, recuperar
por la vía de la violencia el espacio que les ha sido arrebatado
en el terreno político y de las luchas sociales.
El neoliberalismo
y la persecución amenazan particularmente a los pueblos indígenas,
campesinos y afrodescendientes, quienes sufren los efectos de las
disputas sobre sus tierras y riquezas naturales, por parte de las
multinacionales con la complicidad de los gobiernos locales. En
el mismo sentido, se aplica una tendencia regresiva en derechos
sexuales y reproductivos que las mujeres conquistaron con esfuerzos
años atrás y la persistencia en el aprovechamiento
de la división sexual del trabajo en desmedro de los derechos
y la calidad de vida de las mujeres y fortaleciendo el patriarcalismo
neoliberal.
Estados Unidos
no se resigna a perder el control del continente y a permitir que
países soberanos desafíen su hegemonía y entorpezcan
su saqueo, y está peligrosamente intentando revertir los
avances habidos en el sur del continente, por medio de desestabilizar
la región -como es su campaña contra Venezuela y el
"populismo", con la ayuda de la derecha internacional-,
alentar los conflictos internos y la reacción de las oligarquías
-como está haciendo al auspiciar el separatismo oligárquico
en Bolivia- e incluso promover provocaciones armadas para incendiar
la región y facilitar su intervención -como ha sucedido
recientemente con el ataque del gobierno colombiano en territorio
de Ecuador. Denunciamos que como parte de la agresividad imperial
cinco patriotas cubanos permanecen encarcelados ya por diez años
en las prisiones de Estados Unidos por el crimen que ha cometido
Cuba de ser ejemplo de autodeterminación y justicia social
para el resto de América Latina y exigimos su inmediata e
incondicional liberación.
Al mismo tiempo
alertamos sobre la ofensiva de la Unión Europea que presiona
la suscripción de nuevos tratados de libre comercio en Centroamérica,
la región andina, y a reanudar las negociaciones hace años
paralizadas con MERCOSUR, e incorporar a todo el Caribe a su agenda
neoliberal. La Cumbre Social Birregional Enlazando Alternativas
3, ha realizarse del 13 al 16 de mayo de 2008 en Lima, en forma
simultánea a la Cumbre presidencial Unión Europea
– América Latina y el Caribe, debe ser una ocasión
para denunciar estos propósitos, develar el papel de las
multinacionales europeas y avanzar en la construcción de
procesos de resistencia social.
Aquellos países
en los cuales han asumido gobiernos progresistas, los pueblos enfrentan
conflictos relativos al alcance de las transformaciones del modelo
y las oportunidades y limitaciones para garantizar caminos alternativos
en búsqueda de la integración de los pueblos. En este
escenario, las alternativas de integración como el Tratado
de Comercio de los Pueblos - TCP y el ALBA sufren los embates del
imperialismo que intenta desactivar su potencial renovador. Incluso
la UNASUR está siendo boicoteada para que no se materialice.
Procesos innovadores en el terreno financiero, como la auditoría
de la deuda adelantada por el gobierno ecuatoriano, deben ser apoyados.
Estaremos vigilantes para que la propuesta del Banco del Sur garantice
la financiación de un desarrollo alternativo distinto al
neoliberal.
El movimiento
social continental debe, en estas circunstancias, reforzar sus vínculos,
estimular la solidaridad y cooperación entre sus diferentes
sectores, reforzar su capacidad de lucha, integrar activamente a
los nuevos protagonistas sociales y a los sectores más dinámicos
de la lucha social, y resistir los intentos de reversar las conquistas
realizadas. Pero también debe mantener la capacidad crítica
y movilizadora ante la permanencia a nivel continental de numerosas
políticas que quieren apuntalar un modelo que ha demostrado
su incapacidad de solucionar los problemas del pueblo.
Frente
a todo lo señalado, desde este Encuentro hacemos un llamamiento
a:
1. Renovar
el pacto de unidad de los movimientos sociales y revitalizar la
coordinación de nuestras luchas a escala continental, a
lo que contribuye el Plan de Acción que acompaña
a este llamamiento.
2. Fortalecer
la resistencia contra los tratados de libre comercio ahí
donde ya existen, impedir el paso de estos tratados en donde está
pendiente su definición y prevenir su firma en aquellos
países donde se están negociando actualmente, incluyendo
aquellos con la Unión Europea y Canadá.
3. Multiplicar
y fortalecer nuestras luchas en defensa de las conquistas alcanzadas
por nuestros pueblos, que buscan proteger los derechos sociales,
los recursos estratégicos y la soberanía, contra
la globalización neoliberal.
4. Oponernos
y condenar las acciones de militarización del continente
que provocan conflictos en la región, a la anulación
de las libertades democráticas y a las políticas
reaccionarias contra los derechos integrales de las mujeres.
5. Consolidar
los procesos de integración alternativa e influir en ellos
para que verdaderamente representen la superación de la
política neoliberal y un camino de desarrollo sustentable
para los pueblos.
6. Estar alerta
frente a la estrategia de separatismo oligárquico alimentado
por Estados Unidos contra el proceso de recuperación de
soberanía, democracia y dignidad del pueblo boliviano.
Estar listos para movilizarnos a defender el derecho del pueblo
boliviano de conducir su destino sin la amenaza y la violencia
de las oligarquías que buscan preservar sus ilegítimos
privilegios.
7. Debatir
y rechazar el Acuerdo para la Seguridad y Prosperidad de America
del Norte – ASPAN, que pretende llevar a un nuevo nivel
el Nafta, incorporándole los temas energéticos y
el agua como parte la agenda de seguridad estadounidense, convirtiéndose
en el referente para aplicar en todo el Continente.
8. Desarrollar
acciones de solidaridad con los cincos patriotas cubanos presos
en Estados Unidos.
9. Mantenernos
vigilantes sobre la amenaza de fraude electoral en Paraguay, ante
la posibilidad del triunfo de un candidato progresista.
10. Exigir
la retirada de las tropas extranjeras de Haití, el cierre
de la Base de Manta y la desmilitarización del continente.
"Los
200 millones de pobres, 53 millones de hambrientos y 43 millones
de analfabetos de América necesitan alimentos, trabajo, educación
y salud, no libre comercio ni nuevas recetas neoliberales, y mucho
menos la militarización y la violencia"
¡Alto
a la recolonización de América!
¡No
al neoliberalismo, el "libre comercio" y la guerra!
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