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Las actuales preferenciales comerciales
deben ser el punto de partida para un Acuerdo de Asociación
entre Centroamérica y la UE
El reconocimiento
de las grandes diferencias que separan a ambas regiones tiene que
presidir las negociaciones
Bruselas, 22
de febrero de 2008. La Comisión Europea debe aceptar que
el punto de partida en las negociaciones con Centroamérica
para el Acuerdo de Asociación (AdA), sea el Sistema General
de Preferencias Plus (SGP+), han afirmado hoy las redes y ONG europeas
CIFCA, APRODEV, CIDSE, Grupo Sur y Oxfam Internacional.
“La Unión
Europea propone que el punto de partida de las negociaciones sea
menor a las preferencias que actualmente tiene Centroamérica
para la entrada de sus productos. Esto es inadmisible. No se puede
aspirar a un AdA justo si el debate comienza con una rebaja de las
ventajas comerciales con las que cuenta uno de los socios”,
ha señalado Erik van Mele, portavoz de Oxfam Internacional.
Los gobiernos
centroamericanos no deben aceptar desarrollar unas negociaciones
sin partir de las preferencias con las que ya cuentan y cualquier
diálogo debe ir encaminado a ampliar estas prerrogativas,
han dicho las redes y ONG europeas antes del comienzo de la II Ronda
de Negociaciones que comienza mañana en Bruselas.
“Todos
estos Acuerdos incluyen un Tratado de Libre Comercio (TLC) y, si
bien se pueden incrementar los flujos comerciales entre las dos
regiones, no equivale automáticamente a un mayor desarrollo
para todos, especialmente para la población más pobre
de Centroamérica” expresó Suzan Van der Meij,
portavoz para Centroamérica de APRODEV.
Las redes y
ONG han criticado a la UE por mantener una posición agresiva
en las negociaciones políticas y comerciales con América
Central, queriendo incluir temas excluidos de la Ronda de Doha por
la Organización Mundial del Comercio, como los llamados Temas
de Singapur que incluyen los capítulos de inversiones, contratación
pública y competencia.
“No estamos hablando de dos bloques iguales. Las diferencias
entre ambos son abismales y las negociaciones no pueden plantearse
de igual a igual. Si no se tiene en cuenta la menor capacidad competitiva
de los países centroamericanos, entonces estará en
peligro su desarrollo y el futuro de millones de personas en el
istmo”, señala Martin Wolpold Bosien, portavoz de CIFCA.
Las redes europeas
insisten en que el reconocimiento de las grandes diferencias que
separan a ambas regiones debe traducirse en ofertas concretas de
la UE para transferir tecnología y desgravar sus aranceles
a los productos centroamericanos sin demandar reciprocidad, en particular
en materia agrícola. Además, Bruselas tiene que flexibilizar
las negociaciones para que los países centroamericanos puedan
avanzar en el proceso de integración con modelos de desarrollo
que se ajusten a las necesidades de desarrollo de Centroamérica.
Por último,
Iosu Perales, coordinador del Grupo Sur, afirma que “pretender
que los centroamericanos le den el mismo tratamiento a sus empresas
nacionales que a las corporaciones europeas, es un despropósito,
estas deben someterse a requisitos de desempeño y contribuir
al desarrollo centroamericano en lugar de impedirlo”
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