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IV Cumbre
de los Pueblos
Estas
son las conclusiones de la IV Cumbre de los pueblos, las cuales
junto con la carta a los presidentes, constituyen los dos documentos
emitidos por la reunión. Estas conclusiones se tomaron antes
de culminada la reunión y en ellas se hace referencia al
proyecto de declaración que los gobiernos habían negociado
y sobre la cual finalmente no hubo consenso y finalmente esta fue
otra Cumbre sin declaración final. La declaración
se centra en el análisis de la crisis dentro del marco de
las relaciones hemisféricas y formula críticas a las
soluciones planteadas a dicha crisis, así como exige un replanteamiento
completo de las relaciones hemisféricas. Al final formula
propuestas y alternativas desde la perspectiva de los movimientos
sociales
Ante
la crisis: Otra América es posible
Conclusiones
de la IV Cumbre de los Pueblos
Hace tres años, en la pasada Cumbre presidencial
de las Américas en Mar del Plata, fue concluida la derrota
de la propuesta del Área de Libre Comercio de las Américas,
ALCA, como resultado de innumerables luchas populares y con esto
fracasó la política planteada por el gobierno de Estados
Unidos para el continente. Desde entonces algunos países
firmaron Tratados de Libre comercio con dicha potencia, pero al
mismo tiempo se multiplicó el número de gobiernos
que emprendieron rumbos autónomos. La Quinta Cumbre de presidentes
de las Américas, que se realiza entre el 17 y 19 de abril
en Trinidad, con este nuevo escenario político y con un recién
elegido gobierno de Estados Unidos plantea una situación
nueva. El fracaso de aquella política de relaciones hemisféricas
basada en el libre comercio y en la supremacía política
y militar de Esta dos Unidos obliga a un replanteamiento, tal como
lo vienen exigiendo los pueblos del hemisferio. Este replanteamiento
se hace además bajo el signo de la crisis que ha conmocionado
al mundo y ante la cual son indispensables alternativas distintas
a prolongar el actual estado de cosas que descarga sus costos sobre
la población empobrecida.
Las y los representantes
de los movimientos sociales del hemisferio, reunidos en la Cuarta
Cumbre de los Pueblos formulamos las siguientes consideraciones:
1. Esta crisis
no es sólo financiera, ni siquiera sólo económica,
es una crisis global que afecta todos los ámbitos de la vida
social y profundiza la amenaza a la propia supervivencia del planeta.
Al mismo tiempo, ha demostrado la falsedad de la confianza fundamentalista
en las virtudes del mercado la cual durante más de 25 años
fue impulsada por los mismos que ahora corren a suplicar que la
intervención del Estado. Es además la crisis del mundo
unipolar, acaudillado por Estados Unidos. Es la crisis de los sistemas
políticos tradicionales. Una democracia que pretende ser
representativa, sin que el poder esté en el pueblo, sin equidad
entre hombres y mujeres y que niega la diversidad. Es una crisis
integral, de la forma de producir, pensar y vivir. La Cumbre reconoce
que los pueblos del Cari be enfrentan una amenaza adicional por
su vulnerabilidad económica y ambiental frente a choques
externos
Un sistema productivo
que busca exclusivamente maximizar la ganancia, ha concentrado la
riqueza y arrojado a la pobreza a la mayoría de la población
y considera la naturaleza simplemente como recurso explotable para
obtener ganancias y no como fuente de vida, es decir como un bien
común que hay que cuidar y preservar. Ese afán desmedido
de ganancias que pretende convertir todo en mercancías, accesibles
sólo si se tienen recursos monetarios, no ha respetado los
derechos humanos fundamentales. El agua, la tierra para producir,
la energía, la salud y la educación son derechos y
bienes comunes que no pueden librarse a la suerte del mercado.
Lo que está
en juego no es como reactivar el sistema económico dentro
del mismo esquema que ha conducido a la crisis sino que, la construcción
de otro mundo, es posible, necesaria y urgente y los movimientos
sociales nos comprometemos a hacerlo desde abajo, desde sus cimientos.
2. Las y los
defensores de este sistema económico caduco quieren simplemente
salvar a las grandes corporaciones y al sistema financiero, socializando
sus pérdidas e inyectándoles dineros del patrimonio
público. Cuando estos conglomerados son precisamente los
responsables de la crisis y en sus épocas de bonanza jamás
contribuyeron al desarrollo social. Por el contrario acentuaron
la inequidad y extendieron la miseria en todo el mundo. Pretenden
también recuperar la hegemonía estadounidense sobre
el mundo exigiendo un sacrificio general en aras de evitar el naufragio
de su economía. Cuando ocasionalmente se preocupan de paliar
los negativos efectos sociales de sus políticas es solamente
para prevenir que se ponga en peligro su dominación.
3. Ante el
hecho de que diversos gobiernos están destinando dineros
a aliviar el impacto de la crisis, los movimientos sociales reconocemos
que hay que tomar medidas de emergencia pero ellas deben basarse
en criterios como los siguientes:
* No se trata
de reactivar el mismo sistema productivo y de consumo sino de
cambiarlo, hay que dar prioridad a reactivar la capacidad de producir
bienes y servicios básicos para satisfacer las necesidades
de la población, promoviendo la soberanía alimentaria,
la producción limpia y la armonía con la naturaleza.
La prioridad no es producir para el mercado mundial sino para
el mercado interno.
* Los recursos
de emergencia deben canalizarse a través de nuevas instituciones
bajo control social que garanticen los objetivos sociales y de
transformación productiva. No por medio del FMI ni siquiera
reformado, ya que fue éste el gran promotor del modelo
que condujo a la crisis.
* En cuanto
al sistema financiero, no se trata de salvar a los dueños
del capital sino los ahorros de los más pobres. Hay que
construir una nueva arquitectura financiera al servicio de un
nuevo sistema de producir y consumir.
* En el esfuerzo por defender los puestos de trabajo se debe tener
en cuenta que no son las grandes empresas las generadores de la
mayoría de los empleos sino las micro, pequeñas
y medianas, las cooperativas, las empresa comunitarias, las empresas
autogestionadas. La prioridad no es salvar las grandes corporaciones
transnacionales sino a la gente,
Posición
ante la “declaración de entendimiento” de la
Cumbre presidencial
Los movimientos sociales manifestamos nuestra preocupación
por que estos cruciales problemas no fueron abordados por el proyecto
de declaración de la Cumbre presidencial, la cual está
muy lejos de representar una verdadera solución a la crisis
económica y a los retos de replantear los principios que
rigen las relaciones hemisféricas. El proyecto no reconoce
el papel de las políticas neoliberales en el aumento de la
pobreza, en la disparidad de la distribución del ingreso
y oculta el hecho de que si algún avance se ha vivido en
los últimos años en varias zonas se debe a la rectificación
que se ha hecho de estas políticas o a las circunstancias
de la economía mundial que durante algún tiempo mantuvieron
en alza los precios de las materias básicas exportadas.
Tampoco se señala la responsabilidad de los
grandes conglomerados en la crisis, sobre la cual se hace una escueta
y general formulación que encubre el intento del gobierno
de Estados Unidos de reestablecer con métodos suaves su poder
hegemónico.
El proyecto de declaración elude una definición
sobre prioridades en política económica. No habla
de la necesidad de acceso a la tierra, la soberanía alimentaria,
la necesaria desmilitarización, y la necesidad de dar todas
las garantías a los pueblos indígenas, la superación
del modelo de libre comercio y por el contrario facilita el mantenimiento
de los tratados de libre comercio.
Por otra parte ratifica el consenso de Monterrey
de 2002, que promovía la apertura comercial y el desarrollo
exportador, apoya el Banco Interamericano de Desarrollo y las gestiones
de la OMC las cuales constituyen posiciones anacrónicas que
están lejos de las banderas que han defendido los movimientos
populares y varios gobiernos de la región.
El proyecto de declaración no contempla las
enormes asimetrías de Estados Unidos con los demás
países de la región y se limita a afirmaciones en
torno a los países más vulnerables cuando ante la
potencia lo son todos. La insistencia en la diversificación
de la matriz energética vela el hecho de que el actual patrón
de consumo, industrialización y desarrollo urbano, acompañado
de políticas de desregulación de los mercados energéticos
y de privatización, ha fracasado en garantizar el acceso
a la energía como «bien común». Ha provocado
una explotación y consumo irracional de los recursos no renovables,
la destrucción de infraestructura y la desinversión
pública en la investigación y desarrollo para el sector,
la degra dación de condiciones laborales, y ha ido avasallando
territorios y poblaciones mediante megaproyectos. Ignora el principio
de soberanía de los pueblos para ejercer su derecho de acceso
y disposición a los recursos naturales y energéticos,
y la necesidad de garantizar el control público y ciudadano
sobre la administración y regulación de los mismos.
5. El proyecto de declaración oficial ignora
la crisis alimentaria y la agudización de la pobreza debidos
a los impactos desastrosos de 25 años de ajuste estructural,
de apertura comercial indiscriminada en el sector agrícola,
de creación de una dependencia alimentaria, un poder ilimitado
de los monopolios y oligopolios agroalimentarios, una reorientación
del uso así como una reconcentración de la tierra
y la dependencia de insumos agrícolas externos. Hoy más
que nunca, afirmamos la necesidad de impulsar los postulados de
la sob eranía alimentaria, basada en una agricultura campesina
que sustente la alimentación nacional. Los alimentos básicos
y el agua deben ser tratados como derechos fundamentales. Ello significa
excluir los alimentos básicos de los tratados comerciales
basados en la lógica del mercado, rescatar la tierra para
la producción alimentaria, impulsar acuerdos de cooperación
que permitan impulsar el desarrollo agroalimentario, establecer
mecanismos de apoyo a la agricultura campesina a nivel regional,
crear reservas públicas de alimentos básicos para
enfrentar emergencias alimentarias a partir de fenómenos
naturales y/o económicos, ratificar por parte de los gobiernos
americanos la Declaración sobre Seguridad y Soberanía
Alimentaria de la FAO donde el Derecho a la Alimentación
Adecuada (DHAA) es recono cido como un derecho fundamental.
6. Mientras que se fortalece el dispositivo militar
de EEUU en la región a través del despliegue de la
IV flota y el emplazamiento de numerosas bases militares, el proyecto
de declaración apoya el Tratado Interamericano de Asistencia
Recíproca que ha sido el instrumento de este propósito.
Se fortalece el criterio de la cooperación en cuestiones
de seguridad basado en la definición de multidimensionalidad
adoptado mediante la Declaración sobre Seguridad en las Américas
de la OEA en el 2003 y que ha sido extendido al ámbito de
la seguridad ciudadana mediante el Compromiso sobre Seguridad Pública
en las Américas , aprobada en 2008, y otros compromisos similares,
para asegurar al imperialismo estadounidense el acceso (por el consenso
o por la coerción) a recursos y territorios estratégicos
en América latina y el Caribe. La instrumentación
de esta definición y compromisos de seguridad lleva, por
un lado, al intervencionismo militar bajo el disfraz de operaciones
de paz o ayuda humanitaria, como en el caso de la MINUSTAH en Haití,
y, por otro lado, a la criminalización de la protesta social,
bajo el pretexto de enfrentar la delincuencia organizada y el terrorismo.
Consideramos que los problemas de seguridad pública deben
enfrentarse desde la perspectiva de la soberanía de las naciones,
mediante políticas de seguridad ciudadana.
7. Demandamos a los gobiernos de nuestros países
enfrentar el fondo de la crisis y para ello:
1) Suspender
toda negociación bajo los enfoques del libre comercio.
Más aún, renegociar o derogar los tratados de libre
comercio y bilaterales de protección de la inversión.
2) Conquistar
y defender la soberanía nacional y defenderse del saqueo,
implementando control de cambios para impedir la devaluación
de nuestras monedas por los especuladores y la repatriación
de ganancias de las grandes corporaciones trasnacionales a sus
matrices.
3) Someter
a los inversionistas extranjeros a leyes y tribunales nacionales
para obligarlos a jugar un papel dentro de un proyecto nacional
de verdadero bienestar para todos.
4) Rechazar
que la salida de crisis se busque por la vía de nuevo endeudamiento,
sobre todo endeudamientos condicionados. La necesidad de auditorías
de la deuda (como en Ecuador) y el desconocimiento de las deudas
ilegítimas se hace urgente.
5) Reorientar
la economía a la satisfacción de las necesidades
de nuestras poblaciones y no priorizar al mercado mundial. Reconstruir
las bases de la economía en la seguridad y soberanía
alimentaria, en la sustentabilidad del uso racional de los recursos
de la madre tierra, en la integración de cadenas productivas
nacionales o regionales para el consumo interno. Reconstruir las
bases de la economía fortaleciendo y respetando las formas
de producir y vivir de las comunidades, salvando al planeta de
la depredación insaciable del capital.
6) Garantizar
los derechos fundamentales a la alimentación, el agua,
la vivienda, la salud, la educación, la cultura y el ambiente
sano, por encima de cualquier derecho de los inversionistas y
sin estar sometidos al ánimo de lucro y por tanto proporcionados
por organismos públicos bajo control social.
7) Redistribuir
los ingresos nacionales, garantizando la creación de empleos
dignos para hombres y mujeres. Asignar recursos suficientes para
la provisión de servicios sociales y no continuar las políticas
que descargan estos en el trabajo no remunerado de las mujeres
mas pobres.
8) Crear o
fortalecer los mecanismos de democracia directa y participación
social como única garantía de que el proceso conduzca
no a reactivar el viejo modelo productivo sino ir construyendo
uno nuevo orientado a que todos vivamos bien
En materia de acciones inmediatas:
1. Exigimos la inclusión plena de Cuba en
los escenarios continentales y el consecuente fin del bloqueo que
ha padecido la Isla, coincidiendo con lo que es un consenso en América
Latina y el Caribe. Los anuncios del gobierno de Estados Unidos
sobre el levantamiento parcial del bloqueo a Cuba son ampliamente
insuficientes y no aseguran la reincorporación de la Isla
a la comunidad americana con las garantías que le han sido
negadas durante décadas.
2. Exigimos transparencia, democracia y participación
real. Condenamos la falta casi total en la mayoría de los
países del hemisferio de mecanismos de participación
y consulta democrática sobre las decisiones que se toman
en la cumbre oficial y que afectan los destinos de nuestras naciones.
3. Exigimos la no ingerencia en los procesos democráticos
y soberanos de Bolivia y Venezuela, Paraguay y Ecuador. Expresamos
nuestra solidaridad y apoyo activo a los pueblos de esos países
y respaldamos la acción y movilizaciones de las organizaciones
sociales en procura de consolidar los logros conquistados.
4. Exigimos el respeto y garantías para el
desarrollo de las comunidades indígenas y en este sentido
apoyamos el Congreso de los Pueblos Indígenas a realizarse
en Puno, Perú, en mayo del 2009.
5. Exigimos el retiro de las tropas extranjeras
de Haití y la descolonización de Puerto Rico, las
colonias francesas y otros territorios coloniales en el Caribe.
6. Exigimos la desmilitarización del continente
y por ende la eliminación de las bases militares extranjeras.
7. Exigimos la plena aplicación de los derechos
de los y las migrantes. Las políticas migratorias deben ser
pautadas en los derechos humanos y apuntar hacia una ciudadanía
interamericana, con participación de los y las migrantes
como sujetos de derechos políticos, sociales y culturales.
8. Expresamos nuestra solidaridad con las luchas
de la población de Guadalupe y Martinica quienes libraron
importantes batallas recientemente y cuyas demandas no han sido
todavía satisfechas plenamente.
9. Promover la constitución de un tribunal
sobre justicia climática que avance en la exigibilidad y
determine la responsabilidad sobre los cambios climáticos.
Llamamos a la movilización continental por
impedir que los efectos de la crisis sean cargados sobre la espalda
de los pueblos y en este sentido elaboraremos una agenda continental
de movilización y lucha que fortalezca la unidad de los movimientos
sociales y su participación decisoria en la construcción
de una nueva sociedad.
Al concluirse la IV Cumbre de los Pueblos de las
Américas, que ha consolidado la inclusión de las fuerzas
vivas del Caribe y en particular de Trinidad y Tobago desde sus
ricas culturas e identidades, los pueblos y movimientos sociales
del continente dejamos en claro que seremos partícipes, de
la transición de un modelo capitalista mundializado disfuncional
para nuestros pueblos y depredador del medio ambiente hacia nuevos
esquemas de desarrollo que busquen el justo equilibrio entre el
uso y la generación de nuestras riquezas y la satisfacción
de necesidades básicas de la población. Desde nuestras
diversidades, lanza mos un proceso colectivo, integral y multisectorial,
de construcción y definición de un «buen vivir»
para todas y todos.
Desde perspectivas nuevas y creativas de integración
de nuestros pueblos, anhelamos la construcción armoniosa
de sociedades basadas en la justicia social y la repartición
equitativa de la riqueza, en un espíritu de cooperación,
de solidaridad y de complementariedad.
17 de abril del 2009
Trinidad y Tobago
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